

Acoustic Energy
Acoustic Energy AE1 40th Aniversary
La reseña
Hay altavoces que miden bien y altavoces que te hacen escuchar música hasta las tantas sin mirar el reloj. Las Acoustic Energy AE1 40 Aniversario pertenecen, sin complejos, al segundo grupo.
Para entenderlas hay que mirar atrás. A mediados de los setenta, la BBC necesitaba monitores capaces de reproducir la voz humana con una fidelidad absoluta, y de aquella obsesión por los medios nacieron las míticas LS3/5: el origen de eso que llamamos sonido británico, un sonido centrado en la voz, dulce y honesto. En 1987, Phil Jones quiso ir un paso más allá. Quería esa misma verdad en los medios, pero con cuerpo, con pegada, con ganas de moverte. Así nacieron las AE1. Cuarenta años después, Acoustic Energy no las ha repintado para vender nostalgia: las ha vuelto a diseñar desde cero, sin reutilizar ni un tornillo.
El resultado es un monitor pequeño, pesado y soberbiamente construido —una caja prácticamente muerta, un sándwich de MDF y betún que no resuena— que esconde una personalidad enorme. No son cajas analíticas y no pretenden serlo. Sus medios son una maravilla; las voces, sobre todo las femeninas, se adelantan un paso y se acercan a ti. Los agudos están ahí, presentes, pero nunca cansan, y eso es precisamente lo que te permite seguir escuchando durante horas. El grave llega controlado y rapidísimo hasta los 50 Hz: no esperes terremotos por debajo, pero sí una base ágil que hace brillar el jazz, la electrónica y todo lo que te invite a bailar.
Eso sí, piden corriente. Con un amplificador de 15 o 40 vatios no las despiertas; a partir de unos 80 vatios —en mi caso, con un Accuphase E-204— se vuelven rotundas y se crecen. Y piden aire: una sala pequeña o mediana, un poco de holgura respecto a las paredes, y te regalan una escena casi holográfica donde las cajas desaparecen y solo queda la música.
¿Para quién son? No para quien analiza transientes con lupa, sino para quien pone un disco y deja que el cuerpo le pida moverse. Son un sonido británico evolucionado: ya no el dandy londinense de mediados del siglo XX, sino un chaval inglés moderno, con carácter, con energía y con muchísima música dentro.
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Sobre Acoustic Energy
Dinámico, rápido y con "punch".
