
Esta semana el álbum lo pongo yo: Talk Talk — Spirit of Eden.
Este disco me provoca una sensación extraña, atmosférica, de una intimidad casi inquietante. Es como entrar en la casa de un desconocido y descubrir que, de algún modo, todo lo que hay allí me resulta cercano. No conozco a esa persona, pero me habla con una proximidad inesperada, con calma y amabilidad, contándome fragmentos de su pasado y de su presente. Hay algo misterioso en esa familiaridad: la sensación de estar en un lugar ajeno que, sin saber muy bien por qué, también parece mío.
