¡Ya estamos en septiembre y ya estamos cerca, muy cerca, del primer aniversario de HifiCafé!
Como ya sabéis, este está siendo un proyecto muy personal. El de una persona que, de repente, creyó que quienes disfrutamos de la música y de los aparatos que nos permiten escucharla nos merecíamos un espacio limpio, agradable y positivo para compartir nuestra afición y seguir aprendiendo sin parar. Un espacio donde poder preguntar sin vergüenza, compartir lo que vamos descubriendo y sentirnos a gusto hablando de lo que nos apasiona.
Por el camino me di cuenta de que una parte importante de esta afición es poder disfrutarla en compañía. Que muchas veces estamos solos y no podemos comentar la jugada con nadie. A quien le gusta el fútbol, le basta con bajar a cualquier bar un domingo por la tarde. Nosotros, ¿qué hacemos?
¿Con quién compartimos ese disco que acabamos de descubrir? ¿A quién le explicamos que hemos cambiado los altavoces de sitio y ahora escuchamos cosas que antes no oíamos? A veces solo nos apetece encontrar a alguien que nos entienda, que se siente con nosotros y nos diga: «Venga, pon ese tema, que lo escuchamos».
¡Por eso, en este primer año de HifiCafé, hemos organizado dos sesiones del Club de Audiófilos y un viaje al High End de Viena! Desde fuera puede parecer poca cosa, pero os aseguro que todo esto supone un trabajo importante. Y cuando nos encontramos, nos ponemos cara y la conversación empieza a fluir, veo que ese trabajo tiene sentido. Porque ya tenemos con quién comentar la jugada.
Por el camino también he hecho malabarismos para conseguir que la plataforma fuera sostenible y que no dependiera de mi economía personal. Poco a poco, muy poco a poco, os habéis ido haciendo mecenas. ¡De los dos mil usuarios registrados, ya sois cien! ¡No está nada mal! Cien personas que habéis decidido aportar un poco de vuestro bolsillo para que este espacio pueda continuar. Y eso, para mí, es también una muestra de confianza que agradezco mucho.
Pero cuantos más usuarios somos, más gastos de servidores tenemos. Cuantos más contenidos compartimos, más espacio necesitamos para guardarlos. Y así, a medida que HifiCafé crece, también lo hace lo que cuesta mantenerlo. Por eso he empezado a buscar otras maneras de generar ingresos que ayuden a sostener el proyecto.
De ahí nace también Stereo Vintage Barcelona, que estoy organizando con esa doble ilusión: volver a encontrarnos alrededor de nuestra afición y conseguir que ese encuentro ayude a sacar adelante HifiCafé.
Y que sea una feria de equipos vintage tiene mucho que ver con mis inicios. Como ya sabéis, entré en el mundo de la hifi a través de la restauración de estos aparatos. Soy un apasionado de la cultura de la hifi: nunca me fijo solo en lo que tenemos ahora en el mercado, sino que me encanta mirar hacia el pasado y seguir las genealogías de los equipos, las marcas, los ingenieros… Ver de dónde vienen las ideas, cómo pasan de unas manos a otras y cómo van evolucionando hasta llegar a lo que escuchamos hoy.
Lo veo como un legado que se va transmitiendo. Como una ola en la que el presente es la espuma: la parte más visible, la que nos llama la atención, pero que avanza con toda el agua que lleva detrás.
Llamadme romántico, pero pensé que tendría su gracia que algo tan moderno como una plataforma social en línea lo salvara una feria de equipos antiguos.
¡Eh! No os asustéis: HifiCafé no está en peligro a corto plazo. Digamos que la situación actual es de «lo comido por lo servido». Y eso está bien, porque nos permite mantener la plataforma en marcha, pero nos deja poco margen para crecer, hacer mejoras y dedicarle más tiempo y atención.
El éxito de Stereo Vintage Barcelona nos puede dar ese margen. Puede hacer que, además de cubrir los gastos, podamos dedicar recursos a todo lo que ahora va quedando pendiente. Ideas y ganas no faltan; lo que nos hace falta es poder llevarlas a cabo.
Así que, si os apetece, os invito a venir a Stereo Vintage Barcelona. A pasar un buen rato mirando equipos, ¡algunos de ellos muy míticos!, quizá a vender algún aparato que os sobra o a comprar alguno que os haga ilusión. Y, sobre todo, a encontrarnos y comentar la jugada.
De paso, estaréis ayudando a sostener este rincón del mundo virtual donde nos encontramos el resto del año.
¡El mundo vintage al rescate del mundo virtual! ¡Cómo me gusta esta idea!




