El Inicio de la Quinta de Beethoven - Imprescindible
Los primeros 30 segundos del primer movimiento de la Sinfonía nº 5 de Beethoven son simplemente icónicos. Esas cuatro notas, "ta-ta-ta-TAAA", resuenan como el destino llamando a la puerta. No importa cuántas veces las escuche, siempre me ponen la piel de gallina. Son el ejemplo perfecto de cómo Beethoven puede concentrar tanta emoción en un motivo tan corto.
Yo descubrí esta obra hace más de 30 años y sigue siendo un referente para probar cualquier equipo Hi-Fi. Si tenéis un buen sistema, dejad que el sonido os envuelva. Recomiendo la grabación de Carlos Kleiber con la Orquesta Filarmónica de Viena; pura energía contenida en cada compás.
Sin duda, la de Kleiber es una de las mejores versiones. Aunque el archiconocido primer movimiento es sencillamente alucinante (tuvo que ser notable el impacto en la época) mi momento preferido de la sinfonía sigue siendo el tránsito entre el III y IV movimiento. El tránsito del Do menor al mayor. Al final es la idea de superación de la adversidad o, como Beethoven señalaba, pasar de la oscuridad (I movimiento) a la luz (final). Al final, todo se traduce en la superación de la adversidad, esa idea de que el hombre puede sobreponerse a su (infortunado) destino.
