"Mozart y Chopin no se conocieron en persona. No habrían podido hacerlo: cuando el segundo nació, el primero llevaba casi dos décadas enterrado en la fosa común adonde le condujo una muerte cuyas circunstancias siguen dando de qué hablar. Pero si no hubiera sido por ese fallecimiento tan temprano, ambos habrían podido compartir vivencias y escenarios. En 1829, un Mozart de 73 años habría podido asistir en Viena a las primeras comparecencias públicas de Chopin fuera de su Polonia natal, y quién sabe si no hubieran compartido entonces algunas de esas veladas en forma de contienda que tanto fascinaban a los oyentes de la época.
En el terreno musical, no les hubiera resultado difícil entenderse. Tenían mucho en común, mucho más de lo que la musicología positivista fue instalando en la mente de intérpretes y público mediante la artificial contraposición entre «Clasicismo» y «Romanticismo». La continuidad estilística entre las partituras de Mozart y Chopin es clarísima, y no es extraño que el segundo haya profesado una profunda admiración por el primero. Pero con el tiempo las diferencias se han trasladado del terreno analítico e historiográfico al sonido real. El pianista principiante aprende pronto que cierta fluctuación rítmica está consentida al interpretar Chopin mientras que es inaceptable para Mozart, y lo mismo puede decirse para los grandes contrastes de intensidad o el uso generoso del pedal. Lo que no siempre se menciona es que estas convenciones tienen poco que ver con la notación musical y menos todavía con los gustos de uno y otro: son el producto de un pacto tácito entre intérpretes y oyentes acerca de cómo debe sonar esta música; forman parte de la cultura musical de nuestro tiempo y sólo en mínima parte se ajustan a una realidad histórica que, de hecho, nos habla de un Chopin que tocaba con poco pedal y una sonoridad extremadamente reducida, mientras que sabemos cuán flexible era el ritmo en la época de Mozart."
Así comienzan las notas de una grabación en puro DSD256 realizada en Barcelona en 2013 cuyo intérprete es el pianista Josep Colom (Ediciones Eudora S.L. 2014).
El trabajo en questión se titula: Dialogue Mozart & Chopin; y leyendo la nota introductoria de este hilo se puede deducir que se trata de una interpretación no siempre convencional.
Al margen del valor interpretativo que desde luego lo tiene, en este grupo (DSD) debo destacar los hechos técnicos de la grabación.
Se trata de una toma de sonido grabada directamente en DSD256 para después ser volcada en los ficheros comerciales a la venta sin ninguna edición. Sonido puro DSD, desde 265 hasta 64 (SACD).
Algunos datos técnicos:
Recording Data
Recording: July 21-24, 2013 at Conservatori del Liceu Concert Hall, Barcelona
Piano: Steinway & Sons
Piano technician: Carles Horváth i Ysàs
Producer and recording engineer: Gonzalo Noqué
Equipment:
Sonodore and Schoeps microphones;
Merging Horus microphone preamplifier and AD/DA converter;
Pyramix Workstation
Original Format: DSD256 (11.289MHz)
Surround version: 5.0
** (Tener en cuenta que la mayoría del SACD, no es verdadero DSD sinó PCM de diversas calidades convertido a DSD64. Aunque si se trata de una buena grabación siempre será agradable la escucha, la diferencia de matices con el verdadero DSD es notable. La situación ideal es disponer de un DAC que funcione internamente en DSD)

