El resultado en taquilla era desastroso. Las voces humanas se escuchaban cavernosas, distorsionadas y oscuras. El público en el fondo de la sala no lograba descifrar los diálogos de las estrellas de la pantalla. Douglas Shearer, el visionario jefe del departamento de sonido de MGM, sabía que necesitaba un milagro de ingeniería. Convocó a un brillante y obsesivo fabricante de altavoces de Los Ángeles: James B. Lansing
El gran desafío sónico no estaba en los extremos, sino en el traslape de frecuencias (crossover). Si el cruce se hacía muy arriba, el woofer grande intentaría reproducir frecuencias medias para las que era demasiado pesado y lento, enturbiando la voz. Si se hacía muy abajo, el frágil diafragma del driver de agudos se rompería con la energía de los tonos graves
Lansing, junto al ingeniero John Hilliard, tomó una decisión audaz: fijaron el punto de cruce magnético exactamente alrededor de los 500 Hz. Diseñaron una red de cruce (crossover) con pendientes de atenuación suaves. Esto permitía que el potente driver de compresión tomara el control de la zona crítica donde el oído humano es más sensible: el rango medio y las frecuencias de articulación de la voz.
Cuando encendieron el sistema, la industria se quedó sin aliento. Las voces ya no provenían de una caja difusa; parecían flotar nítidas y cristalinas desde la boca de los propios actores. Los susurros tenían textura y los gritos no lastimaban el oído. El traslape exacto a 500 Hz evitó la distorsión por intermodulación y eliminó el vacío sónico en la zona media
Este invento, bautizado como el Shearer Horn, fue tan revolucionario que le otorgó a MGM un Premio de la Academia a la Excelencia Técnica en 1936. Lansing demostró al mundo que la combinación de un driver de compresión cargado a bocina y un woofer dinámico de gran tamaño era la fórmula matemática de la presencia, la eficiencia y el realismo sónico
Años más tarde, Lansing miniaturizó este mismo concepto detrás de la pantalla para crear el legendario monitor de estudio Lansing Iconic (1937), y posteriormente fundó James B. Lansing Sound Inc. (JBL) en 1946. Aquella técnica de cruces perfectos, drivers de compresión hiperrealistas y graves con cuerpo contundente se convirtió en el ADN inconfundible de la firma sónica de JBL, un sonido nacido para hacer que las voces humanas se escucharan vivas.
It will be posted once you create your free account; your text is safe. Already have an account?
